El sonido de la flauta llamada "tumarit" despierta a la cobra de su letargo, haciendo que surja de la cesta y que comience a extenderse por el suelo ante los murmullos de los espectadores. Según se dice, la flauta es el único instrumento musical que agrada a la cobra macho (ejemplar preferido por los encantadores), porque sus sonido es semejante al que emite la hembra.Al no encontrar a su pareja, el reptil se yergue majestuosamente y se vuelve hacia su domador, meciéndose con lentitud al compás de la música y de los movimientos del tumarit. A veces el encantador permite que la serpiente se le enrosque en el cuello, e incluso le ofrece su mano para que el reptil clave en ella los colmillos.
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"Cuidado con los encantadores y encantadoras de serpientes... si consiguen envolverte con el compás de su música estás perdido".
Angelines G.L.
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